DANZA DEL VENADO - CEREMONIAS DEL MUNDO

MÉXICO

El Venado vino a visitarme hoy en sueños con forma de danza sagrada y cantos antiguos.


Desde la primera vez que viajé a México me enamoré profundamente de la danza del Venado o también llamada Mazoyiwua, una danza de origen prehispánico de los pueblos Yoreme y Yaqui, que se encuentran en los estados de Sonora y Sinaloa. Lugares que tuve la suerte de habitar cuando me fui a vivir a esas tierras por amor.


Se trata de una ceremonia de tanta belleza y valor que está incluida en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.


La danza te va llevando al ritmo de unos raspadores (jirúkiam) y tambores de agua (baa’a-wéjai) que marcan los latidos del corazón del Venado. En algunos pueblos también hacen sonar una flauta de carrizo.


Para el pueblo Yoreme hay distintos mundos: el mundo humano, el mundo del monte (Juya Ania) y el mundo flor (Sewa Ania), y el venado al danzar se introduce por un ratito en nuestro mundo humano.


Con cada paso, con cada movimiento, se honra la vida y la muerte de este animal sagrado. Una ceremonia donde lo cotidiano y lo sagrado convergen, donde la persona y el animal comulgan bajo un mismo cuerpo.

Luchar por la vida. Rendirse ante la muerte.


Al verlo es imposible no ser atravesado por la magia de lo antiguo, la sabiduría profunda y el poder de una bella tradición.


Un abuelo Yoreme me contaba que el venado es importante para su comunidad porque les recuerda la fuerza, la resistencia y el sigilo para sobrevivir a los conflictos y a las dificultades que se dan en sus tierras. Quien sabe me dijo, al fin y al cabo se olvidó ya el origen de muchas de las cosas que aun hoy en día, nos sustentan como pueblos.


Gracias México por tanta inspiración.


Ceremonias terapéuticas. Ceremonias del mundo. Danza del venado. Yolanda Gómez. Yoreme. Yaqui. Sonora. Sinaloa. México. Rituales del mundo.

Foto: Palomas Blancas



Ili seewa tachiriata seechukti yeu machikai benasi, e yeu tomtek […]

Como una florecita de luz que de pronto aparece, naciste.

En tus ojos trajiste la sabiduría. Tú tienes una estrella donde canta el cielo.

Florecita de luz, mi corazón en tu cuerpo hace sonar el tambor yaqui. Mi niñita, mi luz.


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