EN PRESENCIA

La sensación de soledad, de falta de cuidados y de escucha en momentos de dolor es una sensación muy extendida en nuestra sociedad.


Personas a las que acompaño me han expresado la falta de apoyo que han sentido por parte de sus seres queridos, y no porque no estuvieran a su lado, porque estaban con todo su amor.


Pero recibieron frases como: “ No llores”, “Tienes que estar bien”, “Es cuestión de tiempo”, “Hay cosas peores”, “ Es ley de vida”, “Tenía que pasar” y otras que aún con intención de aliviar, muestran una gran dificultad para sostener el dolor y el silencio que éste a veces requiere.


Pero esto no es una crítica. La realidad es que no se nos enseña a cómo acompañar, validar y cuidar el dolor de los demás, y lo normal es que no siempre sepamos cómo hacerlo.


Yo por ejemplo, cuando empecé a trabajar como psicóloga y tenía ante mí a alguna persona que había conectado con algo profundo y doloroso, empezaba a decirme que algo tenía que hacer, como si estar presente en un momento de tanta intimidad no fuera suficiente.


Así que empezaba a pensar a toda prisa qué recomendación podía hacer, qué técnica psicológica podría aplicar, qué teoría explicaba lo que le estaba sucediendo, o simplemente algo que decir para aliviar su malestar y el silencio.


Cuando me daba cuenta de esto respiraba mi autoexigencia para llevar de nuevo mi atención a lo verdaderamente importante, a que había frente a mí una persona compartiéndome lo más sagrado que tenía; su VULNERABILIDAD.


Estar en presencia, con el corazón abierto y disponible para la persona, aún sin decir nada, sin aconsejar o sin pretender aliviar, es dar espacio y permitir que el dolor se exprese como verdaderamente necesita.


Y eso, es profundamente sanador.


Ceremonia de Renacimiento. Ceremonias terapéuticas. Yolanda Gómez. Acompañamiento terapéutico. Acompañamiento emocional. Rituales ancestrales

Foto: Ceremonia de Renacimiento



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